#Quedarseencasa en Sant Jordi
23-04-2020

#Quedarseencasa en Sant Jordi

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“Lo bueno de #quedarseencasa” en el día de las rosas y las letras

 

Celebramos Sant Jordi con una nueva entrega, nuestras historias semanales para descubrir el lado bueno del confinamiento.

Te traemos una nueva entrega de “Lo bueno de #quedarseencasa”: ventanas imaginarias al confinamiento de nuestros vecinos con una pizca de empatía, optimismo y buen humor. 

En esta ocasión tan literaria, nuestros protagonistas intentarán mantener una cena romántica en uno de los días más bonitos del año… sin poder salir de casa. ¿Lo conseguirán?

¿Te gustaría participar contándonos tu historia? Te lo ponemos fácil. Descubre cómo hacerlo al final del relato de esta semana.

 

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    ¿Estás ahí…? Se ha congelado la imagen.

Luis suspiró impacientemente. Llevaba más de 15 minutos intentando conectar con Claudia para celebrar su particular versión de Sant Jordi. No quería renunciar a disfrutar juntos de uno de los días más especiales del año.

    Sí, sí, perdona, ¡es que quería enseñártelas! 

De pronto Claudia mostró ante la cámara un ramo gigante de rosas rojas con un gesto de sorpresa.

    Son preciosas ¿verdad? Has tenido un detallazo… — dijo Claudia haciéndoles un hueco en la mesa entre el ordenador del trabajo y los juguetes de su hija.

    ¿Te han llegado bien? Es la primera vez que envío flores por internet.

    Sí. Son preciosas. Y lo mejor que me ha pasado hoy.

    Me encanta que te gusten, pero, ¿por qué dices eso?

    Echo de menos la ciudad llena de libros, de flores y de encuentros. No es fácil, sabes. Mantener la calma. La paciencia. Tú vives solo y en tu oficina estabais preparados para el teletrabajo. No es mi caso: me paso el día haciendo malabares entre mi jefe y la casa. A veces parece imposible… por eso me ha hecho tanta ilusión — dijo esta última frase mientras cogía una rosa del ramo y la movía por el aire, dirigiendo su particular orquesta.

    Te echo de menos, Claudia. Tienes razón, no hay dos confinamientos iguales. En el mío, faltas tú. Pero no tienes de qué preocuparte… te has demostrado muchas veces a ti misma que eres fuerte. ¿Cuándo terminará todo esto?

    No lo sé, Romeo. Me encantaría decirte que pronto, porque quiero verte. A ti, y a todos. Pero nadie lo sabe.

    Lo que tengo claro es que ha llegado el momento de abrir la botella de vino. Voy a buscarlo…

    ¡Espera! No hay vino en casa. Pero tengo sidra. ¿Te vale?

    Por supuesto.

    Voy a…

    Espera un momento. También tengo este libro. Es para ti.

Claudia cogió una libreta azul del borde de la mesa y la puso frente a ella.

    No sé si es la cámara, pero ¿no es eso una libreta? – dijo Luis extrañado.

    Lo parece. Pero no lo es. En ella estoy escribiendo un rato cada día. Bueno, cuando puedo. Escribo, dibujo, pienso. Es mi pequeña novela. O libro de artista. Sea lo que sea - es para ti. Te la daré cuando nos veamos, ¿qué te parece?

    ¿Pues qué me va a parecer…? ¡Estupendo! Eres maravillosa. Y ahora, vamos a por ese vino.

Luis y Claudia se van y vuelven a la pantalla. En su camino de ida y vuelta, ambos pensaron en lo mucho que habían cambiado sus vidas en tan poco tiempo. Ahora, la pantalla era su nueva cafetería, cine, plaza y restaurante favorito. A veces, reinventarse era tan fácil como ser un poco más flexible.

    ¡Listo! Un brindis.

    Por nosotros.

    Por Sant Jordi.

    Por el de este año, ¡y el del año que viene!

Aunque estaban lejos el uno del otro, por un momento esa distancia desapareció. Porque, si algo bueno tenía la cuarentena, era hacer posible lo que antes era inimaginable. 

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Esperamos que hayas disfrutado del relato. Si te ha gustado y te apetece participar o enviarnos tus comentarios, escríbenos a quedarseencasa@inmocaixa.com

¡Feliz Sant Jordi!