#Quedarseencasa y ronronear de felicidad
30-04-2020

#Quedarseencasa y ronronear de felicidad

Torna

 

Te traemos una nueva entrega de “Lo bueno de #quedarseencasa
 

Te traemos una nueva entrega de “Lo bueno de #quedarseencasa”: ventanas imaginarias al confinamiento de nuestros vecinos, donde la empatía y el optimismo nos ayudan a descubrir las cosas buenas de la situación.  

¿Te gustaría participar en la serie? ¡Es tan fácil como enviarnos tu historia por correo! Descubre al final de la entrega de esta semana cómo hacerlo.

 

______________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

 

 

Martes, 8h de la mañana.

Mientras Joaquín y Laura arrancan con su nueva rutina, Misha, su gato europeo de color blanco y negro, los observa atentamente desde la puerta de la cocina. Joaquín unta torpemente mermelada en su tostada. Laura, prepara su segunda taza de té: a esta hora, ella ya ha meditado y revisado su bandeja de entrada. Él, en cambio, acaba de salir de la cama.

De pronto, mirando a su gato, Laura dice:

    Cariño, ¿qué crees que pensará?

    ¿El gato? ¿Sobre qué?

    Sobre que estemos pasando más tiempo que nunca en casa. 

    Que nos hemos vuelto locos. Como mínimo. 

    Miau, miau, miau — maulló Misha protestando.

    Yo creo que le encanta. Quizás nos esté intentando decir algo. ¿Verdad, bigotitos?

«Ojalá pudiera decíroslo. Deciros que no hay mejor lugar en el mundo que nuestra casa. Podríais estar en cualquier otra parte y la echaríais de menos. Cuando llegué apenas teníais muebles, y ahora luce más que nunca. No porque esté yo, claro; sino porque he visto cómo poco a poco la hacíais vuestra. Antes decíais que solo veníais a dormir. Ahora también os quejáis, pero cada día un poquito menos. Quizás estéis descubriendo, casi sin daros cuenta, que lo bueno de quedarse en casa sea disfrutar de las pequeñas cosas que nos hacen sentir bien en ella. Que no hay nada como veros cocinar un postre nuevo, cuidar de las plantas, echaros una siesta o verme todo el día. Eso es justo lo que me encantaría deciros».

    Brrrrrrr… —  y con la caricia de Joaquín, Misha empezó a ronronear.

 

Esperamos hayas disfrutado del relato. Si te ha gustado y te apetece participar o enviarnos tus comentarios, escríbenos a quedarseencasa@inmocaixa.com.